Cfd, KAU+, Trading.

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CFD. QUE SON Y CÓMO FUNCIONAN.

Cada día más inversores se preguntan qué son CFD o CFDS y cómo funcionan los CFD  o Contratos por Diferencias pues todos losgrnades hedge funds los utilizan habiendose convertido en el producto a traves del cual se realiza más del 30% de la operativa de la Bolsa de Londrés

Veamos qué son los CFD y cómo funcionan los CFD para poder sacarles todo el partido en nuestras inversiones

CFD. QUÉ ES

Los CFD son instrumentos financieros derivados de las acciones que permiten obtener beneficios con los movimientos en el precio de las mismas sin necesidad de tenerlas en propiedad.

CFD´s contenido

El CFD es pues un contrato de futuro por diferencias que firman el emisor del CFD y el cliente para que a cambio de una comisión, el cliente disfrute de la ganancia o la pérdida que tenga el subyacente elegido sobre la que se establecerá el contrato.

El cliente aporta además una parte del precio del subyacente sobre el que se establece el contrato en concepto de garantía. Esta cantidad varía dependiendo del riesgo y del bróker, pero suele rondar el 15% del valor.

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Existen CFD sobre gran cantidad de subyacentes, como por ejemplo acciones, divisas o índices. Se negocian desde un bróker especializado y disponen de gran liquidez en la mayoría de los casos. La oferta en CFD varía dependiendo del bróker, siendo por ejemplo Saxo Bank un banco con una oferta superior a 8000 subyacentes diferentes.

CÓMO FUNCIONAN LOS CFD

Los CFD permiten invertir al alza e invertir a la baja. Si invertimos al alza (abrimos una posición larga) obtendremos como beneficio la diferencia al alza en el precio de la acción (por ejemplo, si abrimos posición a 10€ y la cerramos a 11€, el beneficio sería ese euro que hay de diferencia al alza: 11€ – 10€ = 1€).

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Si invertimos a la baja (abrimos una posición corta) obtendremos como beneficio la diferencia a la baja entre el precio de establecimiento del contrato y el de cierre (ejemplo, si abrimos posición a 10€ y cerramos a 9€, el beneficio sería ese euro que hay de diferencia a la baja)

El cálculo sería siempre el mismo: precio de venta – precio de compra. Siempre que el precio de venta sea superior al de compra, la operación generará beneficios (en este cálculo no se han tenido en cuenta los gastos de comisiones y/o financiación que el bróker pudiera aplicar)

Por lo tanto, los CFD permiten obtener beneficios independientemente del escenario en que se encuentre el mercado, es decir, tanto en mercados al alza como con los mercados a la baja. Indudablemente, si abrimos una posición bajista y el mercado se comporta al contrario de nuestros intereses, es decir, sube, se produciría una pérdida. Ocurriría el mismo caso si abrimos una posición larga y el mercado cae.

Otra de las características de los CFD es que son productos apalancados, lo que significa que permiten operar con menos capital del necesario para realizar la misma operación en acciones (al contado). Equivalen a comprar o vender a crédito, ya que como dijimos arriba sólo hemos desembolsado en concepto de garantías una cantidad (ese más / menos 15%) del precio que pagaríamos por la acción, con lo que con el sobrante podremos comprar más CFD y obtener mayor beneficio / pérdida que comprando acciones. Pero ojo, un exceso de apalancamiento podría ser nuestra perdición. Siempre hay que ser consciente del perfil de cada uno para no excederse con el apalancamiento.

Los CFD son un producto sin vencimiento, es decir, el contrato que establecen emisor y cliente no tiene fecha de finalización, estando este punto en manos del cliente, que lo finalizará cuando quiera. Esta particularidad supone una de las principales ventajas del producto con respecto a los futuros tradicionales.

A diferencia de las acciones, los CFD no otorgan derechos políticos sobre el subyacente, tales como el derecho de asistencia a la Junta de Accionistas. Respecto a los derechos económicos, como el cobro de un dividendo, el inversor de CFD mantiene el 80% en el caso de posiciones compradas y el 100% en caso de posiciones vendidas, de la cuantía de los derechos económicos sobre la acción.

Pongamos un ejemplo práctico de lo que supondría invertir al contado (acciones) o invertir en CFD sobre esa misma acción.

Supongamos que decidimos comprar 1000 acciones de un valor denominado MANDARINA que cotiza a 6€.

Si invirtiéramos al contado, es decir, directamente en acciones, deberíamos destinar a la inversión la cantidad resultante de multiplicar el número de títulos por la cotización de la acción. En este supuesto: 6 x 1000 = 6000€

Por el contrario, si decidiéramos abrir el mismo número de títulos pero en CFD, la cantidad a desembolsar sería la cantidad equivalente a la garantía. Es decir: 6 x 1000 = 6000€. El 15% (que es más o menos la garantía media del mercado) de 6000€ serían 900€. Lo cual quiere decir que tendríamos el mismo número de títulos de nuestro valor MANDARINA pero desembolsando un cantidad sensiblemente inferior. El capital que no desembolsamos nos lo financia el banco, con el consiguiente gasto en intereses, por lo que habría que valorar qué caso nos interesa más.

Siguiendo con el ejemplo, si la empresa MANDARINA decide repartir 0.50€ de dividendo, con las acciones cobraríamos 0.50 x 1000 = 500€. Invirtiendo en CFD cobraríamos el 80% de esa cantidad total. O lo que es lo mismo, 400€.

Como último dato destacar que, en la inversión directa con acciones, el único escenario para la consecución de beneficios es un escenario alcista. Es decir, si continuamos con el ejemplo anterior, la única manera de obtenerle rédito a la operación sería que MANDARINA superase el valor de compra (6€). Mientras que en el caso de los CFD podríamos decidir entre invertir al alza (largo), es decir, obtendríamos beneficio como en el caso de las acciones cuando MANDARINA superase los 6€ en la cotización. Pero también podríamos decidir invertir a la baja (en corto) si esperamos que la cotización de MANDARINA baje sensiblemente de 6€. En este caso también obtendríamos beneficio, mientras que en la inversión en acciones nos saldría un resultado negativo.

Una vez dicho esto, ahora sólo nos falta decantarnos por el producto que mejor se adapte a nuestra filosofía y psicología inversor a.

CFD. qué son y cómo funcionan

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